A pesar de la importancia económica que ha supuesto la construcción física del espacio turístico y de los efectos territoriales y urbanos que ha producido este fenómeno, no existe un debate serio sobre cual ha sido el papel de la Arquitectura en la cuestión turística. No solo no ha habido interés en dilucidar cual ha sido su responsabilidad en la creación, desarrollo y destrucción del territorio turístico, sino tampoco en la construcción de un discurso sobre cual ha de ser su papel en el desarrollo de un turismo sostenible. El objeto de esta ponencia es reflexionar sobre esta cuestión, desde las tres escalas en las que se configura el espacio turístico: el paisaje, la ciudad y el edificio.
El paisaje ha sido el motor del desarrollo territorial del turismo de masas. El debate actual no solo es como recuperar aquellos espacios destrozados por la urbanización turística sino también como afrontar el desarrollo de nuevas áreas, normalmente en países en vías de desarrollo, conservando los valores ambientales y paisajísticos que justifican el uso y disfrute turístico. El debate sobre la sostenibilidad a esta escala es un debate sobre el valor del territorio/paisaje como la razón de ser del turismo y como la condición necesaria ya sea para recuperar un espacio turístico degradado ya sea para explotar sus recursos ambientales y paisajísticos.
La ciudad, desde la urbanización a la urbe, es la segunda escala de reflexión. En la historia del turismo encontramos ofertas que se han presentado como la antítesis de la ciudad. La urbanización turística ha postulado modelos, soluciones y organizaciones que ahora plantean graves problemas de sostenibilidad en razón a un funcionamiento intermitente, falta de intensidad urbana o de diversidad de usos y actividades. La reflexión sobre la ciudad turística como modelo se ha de rehacer desde la sostenibilidad, desde la necesidad de hacer del disfrute ocioso un quehacer duradero.
La última escala es el edificio, el alojamiento del turista, cuyas condiciones muchas veces se equiparan al edificio residencial, olvidando el papel que juegan el uno y el otro. El edificio residencial es una máquina de vivir, una organización estándar para dar cobijo a los residentes en la ciudad industrial. El alojamiento turístico es un lugar para el ocio, descansar y relajarse. En aquel, el edificio residencial forma parte de un paisaje artificial, urbano, mientras que el edificio turístico forma parte del paisaje que le justifica. De acuerdo con ello, la sostenibilidad de cada edificio debería resolverse de manera diferente.
En esta comunicación se toman estas tres escalas para debatir el papel de la Arquitectura en el turismo y en el debate sobre la sostenibilidad, utilizando para ello tanto referencias teóricas generales, como experiencias históricas y proyectos para dilucidar la cuestión y proponer buenas prácticas.